Cuando Todo Termina
Todo termina… como un suspiro ahogado, como un verso marchito en un libro cerrado. Como un faro apagado en la noche infinita, como el último aliento de un alma maldita.
Se acaban los días, las horas, los lazos, las voces se pierden, se borran los trazos. Lo eterno no existe, la luz se fractura, y el tiempo es un filo que hiere y tortura.
Las manos que un día sostuve con vida hoy son solo sombras de piel destruida. Los ojos que amaron, los labios que ardieron, se vuelven cenizas en labios de invierno.
Todo termina, y es cruel el ocaso, pues nada regresa, ni el bien ni el fracaso. Las risas que fueron, las promesas hechas, son huellas de arena borradas en fechas.
El alma se encoge de puro abandono, el cuerpo se hiela, vacío, sin tono. Los nombres se pierden, las fotos se gastan, las cartas se rompen, las voces se arrastran.
El amor más profundo, la gloria más alta, se quiebran, se mueren, se apagan, se saltan del puente invisible que une el pasado con este presente de todo arrasado.
Todo termina, y el eco en los huesos retumba con furia, se ahoga en los rezos. No hay dios que devuelva lo que se ha perdido, no hay luz que despierte lo que está dormido.
Las tardes doradas se vuelven cenizas, los sueños más puros se vuelven espinas. Los brazos que un día nos dieron abrigo hoy son un recuerdo lejano y marchito.
Y duele… oh, cómo duele el final de las cosas, como un campo de invierno sin rastros de rosas. Como un niño que llora sin madre, sin casa, como el viento que grita en la noche que pasa.
Qué triste es saber que todo es efímero, que todo es un río que va sin un timonel, que nada regresa, que todo se esfuma, que todo se borra, que todo es papel.
Las voces que amamos serán solo ruido, los rostros queridos serán polvo y frío. Las calles que un día pisamos con fuego serán solo polvo arrastrado por miedo.
Todo termina… la carne, los besos, las cartas guardadas, los dulces regresos. La historia que un día escribimos con sangre se pierde en la niebla de un mundo cobarde.
Y el alma se rompe, la piel se derrite, el pecho se quiebra, la herida se grita. Pues todo se acaba, pues todo se borra, pues todo es un grito que el viento devora.